Un enfoque distinto de salud
un camino de vuelta a casa
¿Cuánto has tenido que recorrer para llegar aquí y leer mi historia?
Puede que haya sido el resultado de una búsqueda intensa, o tal vez pienses que fue pura coincidencia.
Como sea, aquí estamos, platicando en mi sala virtual sobre mi historia, un camino largo y lleno de preguntas, tal vez las mismas que te estás haciendo ahora mismo.
Ese camino me llevó de vuelta a casa, a este lugar en el que me siento estable, cómoda y feliz con mi cuerpo.
Tal vez aquí encuentres respuestas diferentes a tus preguntas de siempre.
Un enfoque distinto de salud
un camino de
vuelta a casa
¿Cuánto has tenido que recorrer para llegar aquí y leer mi historia?
Puede que haya sido el resultado de una búsqueda intensa, o tal vez pienses que fue pura coincidencia.
Como sea, aquí estamos, platicando en mi sala virtual sobre mi historia, un camino largo y lleno de preguntas, tal vez las mismas que te estás haciendo ahora mismo.
Ese camino me llevó de vuelta a casa, a este lugar en el que me siento estable, cómoda y feliz con mi cuerpo.
Tal vez aquí encuentres respuestas diferentes a tus preguntas de siempre.
Mi relación con mi cuerpo
Desde niña recibí mensajes de que mi cuerpo era más «llenito» de lo que debía ser, y ahí comenzó mi andar por dietas y restricciones durante más de dos décadas. Esa relación negativa con mi cuerpo y con la comida me llevó a estudiar Nutrición y Dietética.
Durante algunos años di consultas de nutrición de manera tradicional: con dietas que tenían como objetivo reducir calorías y bajar de peso. Pero poco a poco me di cuenta de dos cosas:
Mis pacientes no podían mantener esa forma de alimentación restrictiva por mucho tiempo, lo que los llevaba tarde o temprano a recuperar el peso perdido y más.
Empecé a sentir que estaba siendo incongruente al dar dietas restrictivas que ni yo podía seguir. Me descubría comiendo postres y otros alimentos que yo misma les decía a mis pacientes que eran «prohibidos».
Caí en una crisis. Me sentía una impostora.
Me di cuenta de que yo no había sanado mi relación con mi cuerpo y con la comida. Entonces empecé a trabajar estos temas. No fue fácil ni rápido, pero después de algunos años, logré salir «del otro lado».
Es por eso que le di un giro a mi servicio de nutrición.
Hoy es 100% congruente con mis valores.
Mi relación con mi cuerpo
Desde niña recibí mensajes de que mi cuerpo era más «llenito» de lo que debía ser, y ahí comenzó mi andar por dietas y restricciones durante más de dos décadas. Esa relación negativa con mi cuerpo y con la comida me llevó a estudiar Nutrición y Dietética.
Durante algunos años di consultas de nutrición de manera tradicional: con dietas que tenían como objetivo reducir calorías y bajar de peso. Pero poco a poco me di cuenta de dos cosas:
Mis pacientes no podían mantener esa forma de alimentación restrictiva por mucho tiempo, lo que los llevaba tarde o temprano a recuperar el peso perdido y más.
Empecé a sentir que estaba siendo incongruente al dar dietas restrictivas que ni yo podía seguir. Me descubría comiendo postres y otros alimentos que yo misma les decía a mis pacientes que eran «prohibidos».
Caí en una crisis. Me sentía una impostora.
Me di cuenta de que yo no había sanado mi relación con mi cuerpo y con la comida. Entonces empecé a trabajar estos temas. No fue fácil ni rápido, pero después de algunos años, logré salir «del otro lado».
Es por eso que le di un giro a mi servicio de nutrición.
Hoy es 100% congruente con mis valores.
Mi relación con el dolor físico
Mi acercamiento al mundo del dolor crónico también tiene una historia muy personal.
Hace pocos años, mi papá empezó a tener fuertes dolores de espalda y piernas. Recorrió todo tipo de médicos y especialistas; le dieron un diagnóstico de hernias discales y le dijeron que tendría que someterse a una cirugía de columna; que de no hacerlo, tarde o temprano terminaría en silla de ruedas.
Yo había leído sobre un enfoque mente-cuerpo para eliminar el dolor y se lo comenté a mi papá. Él, el más escéptico de todos, no me creyó y se enojó conmigo. Pero mi insistencia y su dolor hicieron que, finalmente, accediera a probar.
Investigué mucho y aprendí sobre el dolor nociplástico. Conforme iba aprendiendo y descubriendo nuevos recursos, iba coacheando a mi papá, recomendándole lecturas, videos y herramientas, explicándole qué tipo de prácticas podía hacer según sus síntomas.
Poco a poco su malestar fue disminuyendo y dejó de tomar medicamentos. Hoy tiene una vida muy activa, hace deporte, carga peso sin miedo ¡y sin dolor!
Ver la mejoría de mi papá me motivó a capacitarme más sobre este tema. Me certifiqué en Pedagogía en Dolor y Movimiento y Neurobiología del Dolor con GoiGroup, y también en Terapia de Reprocesamiento del Dolor (Pain Reprocessing Therapy), para ayudar a más personas a recuperar su vida sin tratamientos invasivos ni medicamentos.
Mi relación
contigo
Como verás, mis intereses y pasiones tienen su origen en una historia personal. Soy muy curiosa por naturaleza, y me gusta investigar a fondo hasta encontrar respuestas.
Estudié Ciencias de la Comunicación, luego una Maestría Nutrición y Dietética. Estas dos especialidades me han dado la facilidad para comunicarme con la gente y la conciencia de cómo nos alimentamos.
Entendí que el nutriólogo tiene que ser algo más que un prescriptor de dietas universales y restrictivas o un «pesador serial» de pacientes en una báscula. Me he dado cuenta de que ayudar a mis clientes tiene mucho que ver con escucharles y darles un espacio seguro y sin juicios donde puedan sentirse comprendidos. Por esa razón, también hice una Maestría en Psicoterapia Integradora, y además, utilizo algunos conceptos de Neurociencia y técnicas de Coaching.
Si estás buscando mejorar tu nutrición, la idea es diseñar un plan que se adapte a tus gustos y estilos de vida. Que comer siga siendo placentero, realista y sostenible. Alimentación intuitiva, sin miedo, sin culpa, que fomente una relación sana con tu cuerpo y que te lleve, en definitiva, de vuelta a casa.
Y si lo que necesitas es dejar de buscar y encontrar alivio real a tus molestias y dolores crónicos que los médicos no han podido calmar, date otra oportunidad y permíteme acompañarte a ese lugar en donde el dolor físico inexplicable no existe.