Tratamiento del dolor crónico

Tu cerebro puede desaprender lo que sabe y que te hace mal

Hay dolores que se alivian con una pastilla, otros con fisioterapia o cirugía.

¿Y qué pasa con los que no se quitan con nada? ¿Con aquellos a los que los médicos no le encuentran un motivo? Esos pueden ser aún más desesperantes. Llegas a resignarte y a pensar que estarán contigo para siempre.

Si padeces de dolor crónico sabes de lo que te hablo.

Es una mezcla de impotencia, resignación y desconcierto. En resumen, mucha frustración, porque:​ 

  • Has consultado a varios especialistas y probado diversos tratamientos tradicionales o alternativos. Los resultados son nulos, mínimos o breves.
  • Has recibido diagnósticos vagos o incongruentes sobre tus dolores o síntomas.
  • Los médicos te dicen que estás bien y que no encuentran nada que justifique tu dolor o síntoma.
  • Los medicamentos no alivian tu dolor.
  • Llevas meses o años con dolor y no recibes una explicación clara de lo que está sucediendo en tu organismo.
  • Te lesionaste hace un tiempo; el médico te dice que ya sanaste, pero a ti te sigue doliendo.
  • Te han dicho que tu problema se debe al estrés, que lo estás inventando o que «está todo en tu mente».

Todo dolor es real. Tiene un mecanismo biológico.
No lo estás imaginando ni inventando.

Tú y yo sabemos que no es mentira. No se puede inventar algo que se siente, que duele y perturba de verdad.

En las últimas décadas, se ha estudiado mucho sobre la importancia del cerebro en la construcción del dolor. Sintetizando y simplificando: todo el dolor que experimentamos se construye en el cerebro, para luego proyectarse en alguna zona del cuerpo.

En ocasiones ese dolor se presenta por daño, pero en otras, no. En estos casos el cerebro está evaluando destrucción o peligro donde no lo hay y comete el error de proyectar el dolor sobre una zona sana del cuerpo.

Es similar al fenómeno del «miembro fantasma» en personas que han sido amputadas: siguen sintiendo esa extremidad como si aún existiera; puede picarle o dolerle. Lo que sucede es que el cerebro aprendió a construir esa sensación durante mucho tiempo y la sigue proyectando hacia la zona.

El dolor (y otros síntomas) aprendidos por el cerebro se pueden “desaprender” a través del conocimiento. Esto es, sabiendo cómo y para qué aparece, entendiendo que dolor no es lo mismo que daño y que el miedo al síntoma refuerza el círculo vicioso de malestar.

¿Cómo se logra tu mejoría?

La Terapia de Reprocesamiento del Dolor, junto con la educación en Neurobiología y Neurociencia del Dolor, es un abordaje inocuo que ayuda a eliminar o reducir significativamente el dolor y los síntomas persistentes.

No está basado en medicamentos, tratamientos alternativos, fisioterapia ni masajes.

La idea es «reentrenar» a tu cerebro para que interprete y responda de manera diferente a las señales que envía a alguna parte del cuerpo. Se trata de prácticas sencillas que te permiten entender qué sucede en esa relación cerebro-cuerpo, para que sepas lo que está pasando en el interior de tu organismo cuando hay dolor.

En unas cuantas semanas tendrás una relación diferente con el síntoma.

Para muchas personas, este abordaje significa regresar a una vida cotidiana funcional. Y si el dolor regresa, tener el conocimiento necesario para aplicar esta metodología y enseñar al cerebro a reaccionar de manera diferente.

Algunos síntomas que pueden beneficiarse de este abordaje:

Dolor de:

Espalda, Cuello, Hombros, Cadera, Manos, Piernas, Rodillas, Pies, Cabeza, Abdomen

Artrosis

(no artritis reumatoide)

Fibromialgia

Fatiga crónica

Migraña

Síndrome del intestino irritable

Gastritis

Mareos

Sensación de ardor o reflujo

Tinnitus

¿Cómo se logra tu mejoría?

La Terapia de Reprocesamiento del Dolor, junto con la educación en Neurobiología y Neurociencia del dolor, es un abordaje inocuo que ayuda a eliminar o reducir significativamente el dolor y los síntomas persistentes.

No está basado en medicamentos, tratamientos alternativos, fisioterapia ni masajes.

La idea es «reentrenar» a tu cerebro para que interprete y responda de manera diferente a las señales que envía a alguna parte del cuerpo. Se trata de prácticas sencillas que te permiten entender qué sucede en esa relación cerebro-cuerpo, para que sepas lo que está pasando en el interior de tu organismo cuando hay dolor.

En unas cuantas semanas tendrás una relación diferente con el síntoma.

Para muchas personas, este abordaje significa regresar a una vida cotidiana funcional. Y si el dolor regresa, tener el conocimiento necesario para aplicar esta metodología y enseñar al cerebro a reaccionar de manera diferente.

Algunos síntomas que pueden beneficiarse de este abordaje:

Dolor de:

Espalda, Cuello, Hombros, Cadera, Manos, Piernas, Pies, Cabeza, Abdomen

Artrosis

(no artritis reumatoide)

Fibromialgia

Fatiga crónica

Migraña

Síndrome del
intestino irritable

Gastritis

Mareos

Sensación de
ardor o reflujo

Tinnitus

¿De qué se trata este abordaje?

Serán sesiones online. La primera será de 90 minutos para evaluar bien tus síntomas, su origen y causas; crearemos un plan de acción para eliminar tu síntoma o dolor. Las siguientes sesiones serán de 50 minutos, en las que iremos haciendo un seguimiento de tus avances y los ajustes que sean necesarios hasta que logres la tan deseada mejoría.

A veces, una afección que te puede haber incomodado por mucho tiempo tiene una solución más simple y rápida de lo que piensas.

Ese dolor NO tiene por qué vivir contigo para siempre.

Que te lo digan ellos…

Si crees que ya probaste todo y no logras encontrar la causa de tus molestias físicas, aquí puede estar la solución.
¿Comenzamos?

¿Te quedan dudas? ¿Tienes preguntas?