Una, 47 años, México
No soportaba ya ninguna dieta, habiendo ido al nutriólogo desde los 8 años porque las niñas “llenitas” no tenían lugar dentro de mi familia. Tenía ansiedad y cada noche dormía pensando en nutella o chocolates. Estaba desconectada de mi cuerpo y mi estómago. Diana me ayudó a desclasificar la comida. No existe alimento bueno o malo, sólo momentos y deseos de nutrición por parte de mi cuerpo. Diana me ha acompañado a lo largo de los años en un viaje de paz y de aceptación con el tema de la comida.
Ahora como lo que deseo y sólo hago algunos trucos para estar pensando en la vida y no en sostenerme a base de grasa y chocolates. Es tan sensato y liberador que parece magia. Y no es magia, es situarse en la realidad de uno. Hacerse responsable de esa realidad y actuar conforme a lo que se es y se tiene.
Claudia, 50 años, México
Buscando en internet me encontré con Diana, y desde la primera sesión supe que era lo que estaba buscando. Diana me ha ayudado a entender a mi cuerpo, a escucharlo, a saber que la vida no es solo pensar cuantas calorías comí hoy, a tratarlo con amor, con compasión y a cuidarlo. La comida solo es combustible, y tu cuerpo para ti lo es todo. Cuídalo y ámalo tal cual, porque es lo único que te permite vivir la vida.
Eduardo, 69 años, México
Una, 47 años, México
No soportaba ya ninguna dieta, habiendo ido al nutriólogo desde los 8 años porque las niñas “llenitas” no tenían lugar dentro de mi familia. Tenía ansiedad y cada noche dormía pensando en nutella o chocolates. Estaba desconectada de mi cuerpo y mi estómago. Diana me ayudó a desclasificar la comida. No existe alimento bueno o malo, sólo momentos y deseos de nutrición por parte de mi cuerpo. Diana me ha acompañado a lo largo de los años en un viaje de paz y de aceptación con el tema de la comida.
Ahora como lo que deseo y sólo hago algunos trucos para estar pensando en la vida y no en sostenerme a base de grasa y chocolates. Es tan sensato y liberador que parece magia. Y no es magia, es situarse en la realidad de uno. Hacerse responsable de esa realidad y actuar conforme a lo que se es y se tiene.
Juan, 48 años, México.
Claudia, 50 años, México
Buscando en internet me encontré con Diana, y desde la primera sesión supe que era lo que estaba buscando. Diana me ha ayudado a entender a mi cuerpo, a escucharlo, a saber que la vida no es solo pensar cuantas calorías comí hoy, a tratarlo con amor, con compasión y a cuidarlo. La comida solo es combustible, y tu cuerpo para ti lo es todo. Cuídalo y ámalo tal cual, porque es lo único que te permite vivir la vida.
Eduardo, 69 años, México
Juan, 48 años, México
Hace un par de años padecí dolor de espalda baja (lumbalgia) y ciática, insomnio, ansiedad y estrés. Aprendí el rol que juega el cerebro en estos síntomas, y que en mi caso, ese dolor y demás achaques no tenían una lógica biológica. Entender cómo se generan me ayudó a resolverlos de raíz.