El trabajo que estamos haciendo aquí es muy diferente al tradicional, en el sentido de que no hay básculas, números, porcentajes ni centímetros. Estamos acostumbrados a medir y calificar nuestro avance según lo que dicte la báscula o la cinta métrica. Hemos sido entrenados para calificarnos con parámetros externos y hemos olvidado los internos. Y lo que queremos recuperar aquí es la sabiduría interna del cuerpo. La forma de saber si estás progresando vendrá desde dentro, desde cómo se sienten tu cuerpo y tu mente.
El punto clave es confiar. Confiar en que tu organismo es sabio y que busca siempre lo mejor para ti. Saber que si realmente escuchas lo que te pide y atiendes esas necesidades, tu cuerpo se encargará de mantenerte en equilibrio.
Al principio de este proceso es difícil incluso escuchar qué es lo que nos comunica nuestro cuerpo. Estamos tan acostumbrados a ignorarlo en pro de los mensajes externos provenientes de nuestra cultura, que en realidad su voz se ha hecho muy tenue. Sin embargo, poco a poco, mientras más nos damos oportunidad de escuchar esa voz que viene de nuestro interior y que sabe muy bien lo que necesita, más la fortalecemos, de manera que cada vez se vuelve más fácil escucharla e identificar qué es lo que necesitamos en cada momento.
Éstas son algunas preguntas que te puedes hacer para ayudarte a saber si estás progresando en tu proceso de autocuidado:
1. ¿Te estás percatando de los momentos en que tienes sueño o cansancio? De ser así, ¿estás tomando medidas para asegurar un mejor descanso? Por ejemplo, ¿estás durmiendo más horas? ¿tu sueño es más reparador? ¿tomas momentos en el día para hacer una pausa y recargar tu pila?
2. ¿Has notado diferencias en cómo se siente tu estómago, tu digestión (o indigestión)? ¿Estás más atento a sensaciones como acidez, agruras, pesadez, etc.? ¿Has tomado acciones con tus hábitos de alimentación para disminuir estas sensaciones de malestar? Si lo has hecho, ¿has notado que disminuyen?
3. ¿Has logrado identificar cómo tu cuerpo te indica que tienes hambre? ¿Qué señales específicas te da tu organismo para decirte que ya es hora de comer? ¿Las conoces? ¿Sientes vacío, dolor de cabeza, retortijones en el estómago, dificultad para concentrarte, irritabilidad, falta de energía? ¿Cómo te sientes tú cuando tienes hambre?
4. De igual manera, ¿sabes cómo te dice tu cuerpo que ya obtuvo suficiente alimento? ¿Cómo se siente la satisfacción en tu organismo? ¿Ya no te sabe tan rica la comida al terminar de comer? ¿Sientes un ligero pero agradable peso en el estómago que te indica que comiste rico y bien? ¿Te sientes contento y con ganas de continuar con tus actividades? ¿Te sientes realmente satisfecho tanto física como emocionalmente con lo que comiste? ¿Se quitaron los pensamientos de comida por un buen rato?
4. ¿Estás buscando mover tu cuerpo de formas que te resultan agradables? Todos los cuerpos buscan el placer que resulta de realizar algún tipo de movimiento. Has explorado opciones para conocer cuáles son las formas de actividad física que le resultan agradables a tu organismo?
5. ¿Estás dándole prioridad en tu día a tus alimentos? ¿Te estás dando un espacio para comer y recargar tus pilas?
6. ¿Te sientes con más energía en tu día y con mejor ánimo? ¿Te sientes satisfecho emocionalmente con la comida que eliges? ¿Te sientes más tranquilo y relajado día a día?
En pocas palabras, ¿estás comenzando a ver la importancia de darle prioridad a los rituales de auto cuidado que buscan apoyar a tu organismo? Si la respuesta es sí, definitivamente sí estás progresando.
