El problema no es que seas «adicto a la comida», que seas un glotón, que no tengas «fuerza de voluntad», que «no puedas parar de comer», que «pierdes el control» con la comida, o que la comida «tenga poder sobre ti». El problema es que llevas gran parte de tu vida tratando de comer «menos» o prohibiéndote los alimentos que te gustan.
Seguramente te los has prohibido o limitado porque son alimentos que «engordan» o porque «no son sanos». Y entonces te la pasas comiendo cosas que no te gustan y comiendo cantidades que no satisfacen tu hambre y apetito. En pocas palabras, te quedas insatisfecho porque 1) no comes cosas sabrosas y 2) te estás quedando con hambre o insatisfecho. A esto le llamamos alimentación restringida o restricción al comer.
El cuerpo humano tiene un impulso saludable y natural por comer cosas ricas y en cantidades suficientes. Este impulso tiene como objetivo nuestra supervivencia, por lo que es un instinto natural que no se puede frenar o limitar. Cuando lo limitas para intentar controlar tu peso o «tu salud», en realidad lo que estás haciendo es preparar a tu cuerpo para que, a la primera oportunidad, reponga con voracidad las calorías y placer que le negaste. Cuando «bajas la guardia» y «rompes la dieta», lo que está sucediendo es que tu instinto de supervivencia tomó las riendas de la situación y decidió darte de comer todo que le prohibiste en días anteriores. Es la forma en que el cuerpo finalmente obtiene los nutrientes y calorías que necesita.
Después de todo, no es un tema de fuerza de voluntad, autocontrol o adicción. Es tu cuerpo tratando de salir de lo que, a sus ojos, es un periodo de hambruna. Tu organismo no sabe que estás «a dieta». Tu cuerpo percibe tu dieta como una situación de emergencia, como si estuvieras perdido en el desierto sin poder comer y, en un caso así, el organismo pondrá en marcha los mecanismos necesarios para asegurar tu supervivencia. En el caso de las dietas o la restricción de alimentos, sucede lo mismo, estás poniendo a tu cuerpo en una situación de escasez y carencia, por lo que va a reaccionar instintivamente para que, en cuanto tenga la oportunidad, reponga las calorías y nutrientes que no recibió y que son necesarios para subsistir.
Mientras más estricto seas con tu alimentación, tu cuerpo se va a encargar de «bajar tu guardia» con más frecuencia para que «mandes todo a volar» y así logre comer lo que necesita. Ésta es la típica situación en la que, después de haberte «portado bien» con tu dieta, llega el fin de semana o una fiesta o te ponen unos tacos enfrente y dices, «al diablo, mando a volar la dieta y empiezo el lunes». ¿Qué pasa aquí? Pues que comes, literalmente, como si no hubiera mañana, destrampándote y comiendo todo lo que se te atraviese, porque llegando «el lunes», otra vez va a haber restricción.
Y repito, no es que carezcas de fuerza de voluntad o que seas «adicto a los carbohidratos», más bien es que te has restringido tanto ciertos alimentos, que, cuando los tienes enfrente, tu cuerpo instintivamente los elige para poder compensar todas las veces que no los ha recibido y los ha necesitado.
La restricción es lo que hace que comas voraz y descontroladamente. Si tu cuerpo tuviera la certeza de que vas a comer todos los tipos de alimentos que él te pida, no echaría andar su mecanismo desesperado de supervivencia. No sería necesario, porque sabría que no está pasando por hambruna y que los nutrientes y calorías están a su alcance en el momento en que los necesite. Por ejemplo, si incluyes pan o harinas en tus comidas, perderán su «encanto de lo prohibido», y verás que tu cuerpo y tu mente no reaccionan con la voracidad que anteriormente experimentabas; es más, habrá ocasiones en que tu cuerpo ni siquiera lo apetezca. Recuerda, mientras más te prohibas un alimento, más lo vas a desear y más desaforadamente lo comerás cuando lo tengas enfrente.
Tu alimentación se normalizará y se volverá realmente placentera y equilibrada cuando elimines la restricción y te des permiso para comer.
¿Quieres aprender más? Contáctame para agendar una consulta para atender tu caso de manera individual.
