La única forma de lograr libertad con la comida es quitar el factor del peso. Si le pierdes el miedo a subir de peso y, lo sé, es muuuy difícil, entonces la comida deja de ejercer poder sobre ti. Pero si tu principal motivador para comer o dejar de comer algo es el efecto que dicho alimento tenga en tu peso, entonces nunca podrás librarte de las cadenas de la obsesión con la comida.
La realidad es que no tenemos control sobre nuestro peso, y cuando creemos que lo tenemos, en realidad ese “control” es meramente resultado de una restricción. En otras palabras, si contar calorías o comer ciertos alimentos o comer “limpio” o dejar de comer cuando quieres hacerlo son las estrategias que usas para “controlar tu peso”, entonces, lo que en realidad estás haciendo es suprimir tu peso.
Suprimir tu peso quiere decir que no estás permitiendo que tu cuerpo decida en qué peso se quiere ubicar. El cuerpo es sabio, pues puede autorregularse para ubicarse de manera natural en un peso saludable, que se mantiene estable si tan sólo dejas de intentar de manipularlo. Justamente cuando empezamos a meterle mano, comienzan los problemas. Tratamos de adelgazar, es decir, de suprimir nuestro peso natural, porque no nos gusta el tamaño que nuestro cuerpo ubica como el más adecuado para poder mantenerse sano y funcionando.
Es muy probable que no nos guste el peso y tamaño que nuestro organismo tiene planeado para nosotros. Pero sí ahí es en donde se mantiene saludable y estable, ahí es en donde lo tenemos que dejar ser. El cuerpo se va a autorregular en cuanto tu mente deje dictarte cómo comer. La mente, en este caso, echa a perder la sabiduría innata del organismo, tratando de manipular algo que no es necesario modificar.
Cualquier conducta que tenga la intención de modificar el peso es una “dieta”. Incluso hacer ejercicio con la intención de bajar de peso entra dentro de la categoría de “dieta”, pues estás intentando manipular tu peso natural. Y las dietas, más allá de no funcionar, pues lo único que traen es peor salud y aumento del peso a largo plazo, generan una relación emocional distorsionada y obsesiva con la comida y el cuerpo.
Pero no nos equivoquemos, no estoy diciendo que hay que comer pura chatarra y olvidarse de la actividad física. Al contrario, lo que estoy diciendo es que si comes de manera natural, dejando que tu organismo dicte qué y cuánto comer y, que si te ejercitas gozosamente, tu cuerpo encontrará por sí solo su punto saludable de equilibrio y tú experimentarás la sensación maravillosa de libertad con la comida que siempre has deseado.
¿Estás listo para liberarte? Contáctame y platiquemos.
