¿Por qué comemos con frenesí?

 

La comida puede parecer adictiva cuando acudimos a ella desde un lugar de restricción. Cuando ciertos alimentos están prohibidos y sólo nos permitimos comerlos en momentos de “debilidad”, nuestra reacción ante ellos va a ser desenfrenada y frenética.

 

Si nunca me permito comer X cosa, es lógico que cuando por fin me la coma, voy a tratar de comer toda la que pueda en ese momento, a toda velocidad, con adrenalina y ansiedad. Y después, la sensación de culpa es tan intensa, que pienso que definitivamente soy adicto a X, porque no puedo controlarme cuando lo como. Y entonces lo que hago es redoblar mis esfuerzos para jamás volverlo a comer. Esto, como bien sabemos, tarde o temprano resulta en otro momento frenético de comerlo, y luego de restringirlo aún más y luego de comerlo más desesperadamente y así sucesivamente.

 

Este círculo vicioso nos hace pensar que tenemos un problema de adicción cuando en realidad es un problema de reactividad ante la restricción. Es como un péndulo. Mientras más lo jalas hacia un extremo, más se va a ir hacia el otro extremo cuando lo sueltes. La reactividad ante la comida se da cuando tu péndulo está totalmente en el extremo de la prohibición y la restricción; es obvio que cuando lo sueltes se va a ir al extremos opuesto, endonde el descontrol y el frenesí imperan para compensar el desequilibrio.

 

¿Qué pasa cuando al péndulo lo soltamos para que fluya con su propio ritmo? Al principio se va a ir al extremo opuesto y luego regresará, pero con menos fuerza, y así varias veces hasta que tarde o temprano logra llegar al centro. Es lo mismo con la comida. Si no jalas tu péndulo hacia la restricción, éste no tendrá por qué irse hacia el extremo opuesto.

 

La restricción es lo que nos hace sentirnos descontrolados con la comida, no es un tema de adicción. El comer frenéticamente es simplemente la reacción ante la restricción (física o mental). La comida no es una droga, aunque suele parecerlo cuando comemos reactivamente. Cuando sueltas el péndulo y dejas que solito llegue a su punto de equilibrio, los episodios de comer reactivamente van eliminándose, y te das cuenta de que la comida puede disfrutarse desde un lugar de paz, gusto y genuino gozo.

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